“Es que mi edificio es complicado”. Lo escuchamos seguido: un voladizo que sobresale, una terraza que interrumpe la fachada a mitad de altura, una curva, o una azotea tan angosta que parece imposible instalar nada. La conclusión que suele sacar el administrador es que su caso no tiene solución sencilla y que va a costar una fortuna.
La realidad es que la mayoría de esas fachadas se resuelven con andamio colgante, ajustando la configuración del sistema de suspensión. Este artículo explica los cuatro casos más comunes en Colombia y qué se hace en cada uno.
Todo se define arriba: el alcance del pescante
Un colgante se sostiene desde la azotea con un pescante, la viga que sobresale por el borde y de la que cuelga la plataforma. La clave de las fachadas difíciles está en una sola variable: cuánto sobresale ese pescante. Si el edificio tiene un obstáculo en el borde (una cornisa, un antepecho ancho, un voladizo), el pescante debe alcanzar más lejos para que los cables cuelguen libres y la plataforma quede pegada al muro que se va a intervenir.
Caso 1: voladizos, cornisas y antepechos anchos
Es el más frecuente. Un balcón corrido, una cornisa decorativa o un antepecho ancho en la azotea hacen que la plataforma quede separada del muro. La solución es un pescante de mayor alcance, con el contrapeso recalculado para el nuevo brazo. En edificios antiguos con cornisas ornamentales, además se protege el elemento para que la plataforma no lo roce al subir y bajar. Explicamos el principio completo en cómo se sostiene un andamio colgante sin dañar tu fachada.
Caso 2: retrocesos y terrazas a media altura
Muchas torres residenciales no bajan rectas: a cierto nivel hay una terraza o el edificio se “retrocede”. Un solo colgante no puede cubrir las dos secciones, porque la plataforma se apoyaría sobre la terraza al descender.
Se resuelve trabajando por tramos: un colgante para la sección superior y otro montaje desde la terraza intermedia para la inferior. La terraza funciona como una segunda azotea, con su propio cálculo de apoyo. Esto se define en la inspección técnica previa.
Caso 3: fachadas curvas o irregulares
En una fachada curva, la distancia entre el muro y la plataforma cambia a medida que esta se desplaza. Se maneja con reposicionamiento por tramos: la plataforma cubre un sector, se reubica el pescante y se continúa. Requiere más maniobras, lo que impacta el rendimiento diario: es un factor que debe estar reflejado en el cronograma desde la cotización. Lo desarrollamos en rendimiento del andamio colgante.
Cuando la fachada es larga además de irregular, el sistema de riel eléctrico deslizante permite recorrerla sin desmontar y volver a montar en cada tramo.
Caso 4: azoteas sin espacio o que no admiten contrapeso
A veces el problema no es la fachada sino la azotea: está llena de equipos, tanques y ductos, o la losa no admite el contrapeso necesario. Aquí las alternativas dependen del edificio:
- Reubicar los apoyos hacia zonas de la losa con mayor capacidad, repartiendo la carga con durmientes.
- Anclaje a la estructura en lugar de contrapeso, cuando el edificio lo permite y hay elementos estructurales aptos.
- Cambiar de sistema: si el acceso desde arriba no es viable, un multidireccional montado desde el piso puede ser la salida.
Ninguna de estas se decide por catálogo: se define con el diagnóstico del edificio. Ese tipo de casos los abordamos como proyectos especiales.
Lo que realmente define la solución
En fachadas difíciles, el valor no está en el equipo sino en el diseño del sistema de acceso: qué pescante, dónde se apoya, cuánto contrapeso, cuántos tramos y en qué orden. Eso sale de la visita técnica y queda documentado en la memoria de cálculo firmada por ingeniero, que es lo que protege tu edificio y a quien contrata. Todo bajo la Resolución 4272 de 2021.
Si un proveedor te cotiza una fachada compleja sin haberla visto, no está cotizando tu edificio: está cotizando un edificio genérico. Y las sorpresas aparecen el día del montaje.
Preguntas frecuentes
¿Mi edificio es muy complicado para un andamio colgante?
Es poco frecuente que no haya solución. Voladizos, retrocesos y fachadas curvas se resuelven ajustando el alcance del pescante y trabajando por tramos. Lo que define la respuesta es la inspección del edificio, no la forma de la fachada en sí.
¿Una fachada difícil cuesta mucho más?
El equipo no cambia de precio por la forma del edificio, pero sí puede requerir más maniobras y más días de obra, y eso es lo que mueve el costo total. Por eso conviene comparar cotizaciones por costo total y no por tarifa diaria.
¿Se puede usar el mismo montaje para todo el edificio?
Si la fachada es continua, sí. Si hay retrocesos o terrazas intermedias, normalmente se trabaja por tramos con montajes independientes, cada uno con su propio cálculo.
¿Qué pasa si mi azotea está llena de equipos?
Se buscan puntos de apoyo alternativos, se reparte la carga o se evalúa anclaje a estructura. Si el acceso desde la azotea no es viable, se estudia un sistema desde el piso. La inspección técnica define cuál aplica.
¿Tu edificio tiene voladizos, retrocesos o una azotea complicada?
Hacemos la inspección técnica y te decimos exactamente cómo se resuelve, antes de cotizar. Conoce nuestros proyectos especiales y el servicio de mantenimiento de fachadas, o escríbenos por WhatsApp al 312 627 8110.
